“¿Quieres casarte conmigo?”

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Estoy segura de que esa pregunta no cambió nada y, a la vez, lo cambió todo. Os queréis y ese ha sido el momento de avanzar juntos, como habéis hecho hasta hoy. Habéis tomado una de las decisiones más importantes de vuestra vida, una decisión que os hace felices y que os hace soñar.

Hagamos que todo sea un sueño, el vuestro.

Desde esa pregunta, se van a suceder momentos de decisiones y de trabajo, pero, sobre todo, llenos de vida, sonrisas e ilusiones, momentos que debéis disfrutar y grabar en vuestra memoria como si fuese un diario de bodas.

El gran día llegará antes de lo que creéis y lo mejor de todo es disfrutarlo y recordarlo. ¡Se puede! Los nervios existen, pero lo mejor es vivirlo al máximo. Para ello, un consejo: todo lo que preparéis previamente hará que estéis más tranquilos, que esté controlado, sin improvisaciones de última hora.

Es vuestro día. Es vuestro sueño. Y, por eso, debéis convertir el día en un sueño y no pasar por él soñando.

El truco es sencillo: trabajar desde ya para hacer que vuestra boda sea una celebración de este sueño de dos.

No hay límites, no hay que ceñirse a un guión. La imaginación lo es todo. Decía el gran Julio Verne que “todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”. Y no se equivocaba.

Ésta es una página para todos los que, alguna vez, estando despiertos, llegaron a soñar.

¡Descúbrenos!

Con cariño,

Con imaginación.

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“Es vuestro día. Es vuestro sueño. Y, por eso, debéis convertir el día en un sueño y no pasar por él soñando.”

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